Leyendas Mundiales

La Casa Matusita: historia y leyenda de la casa embrujada de Lima

La leyenda de la Casa Matusita es una de las historias de terror urbano más conocidas de Lima. Se refiere a una casona del Cercado a la que se le atribuyen apariciones y una maldición, y cuenta que una mujer condenada por la Inquisición la maldijo antes de morir.

A diferencia de otras leyendas peruanas ligadas a la naturaleza o a seres de la selva y los Andes, esta tiene como escenario un edificio real, en pleno centro histórico. Eso la hace especial: cualquiera puede pasar frente a ella, y esa cercanía alimenta la imaginación. Lima tiene otras historias de este tipo, como la de el niño encantado de Lima, aunque esa se ubica en un paisaje muy distinto.

¿Qué es la Casa Matusita y dónde queda?

La Casa Matusita es una casona de esquina ubicada en el cruce de la avenida Inca Garcilaso de la Vega con la avenida España, en el Cercado de Lima, cerca de lo que fue la antigua muralla de la ciudad. Su ubicación en una esquina muy transitada la hace fácil de ver desde la calle, lo que ayuda a explicar por qué tanta gente la conoce sin haber entrado nunca. A primera vista parece una construcción más entre tantas del centro, pero para muchos limeños es sinónimo de casa embrujada.

Su fama no viene de un solo relato, sino de varios que se han ido sumando con los años: una maldición colonial, tragedias familiares y ruidos en el segundo piso.

Historia de la Casa Matusita: la mujer persa y la Inquisición

La historia más antigua, la que suele ubicarse en el origen de todo, habla de una mujer persa llamada Parvaneh Dervaspa que vivía en la Lima virreinal, a mediados del siglo XVIII. Según el relato, atendía a enfermos con remedios que la gente consideraba mágicos y con el tiempo empezaron a decir que su poder venía del diablo. La denuncia llegó al Santo Oficio. Fue detenida, interrogada y, después de confesar bajo presión que servía al demonio, fue ejecutada.

Se dice que, antes de morir, lanzó una maldición sobre la casa y sobre quienes pisaran ese lugar. Nadie sabe con certeza qué palabras usó, pero todas las versiones coinciden en que desde entonces la casa no tuvo paz. La figura de una mujer perseguida por brujería también aparece en otras leyendas del país, como la de la bruja de Cachiche, en Ica.

Leyenda de la Casa Matusita: las tragedias más contadas

A partir de esa maldición, las versiones se ramifican. Una habla de un padre que, en un ataque de locura, mató a su familia. Otra, de empleados que asesinaron a su patrón para robarle. Otra, de una familia que murió intoxicada, sin que se aclare si fue un accidente o un suicidio.

La más conocida cuenta que hacia 1873 vivió en la casa una familia de origen japonés: el padre, al descubrir que su esposa le era infiel, la mató a ella y a sus hijos, y después se quitó la vida. Desde entonces, dicen, su presencia se siente en el segundo piso. Cada narrador elige una de estas historias o las mezcla, y por eso no existe una versión oficial.

¿Por qué se llama Casa Matusita?

El nombre no viene de la leyenda, sino de un negocio. Matusita es un apellido de origen japonés, algo que quizá contribuyó a que se asociara la casa con la versión de la familia japonesa, aunque esa conexión es una posibilidad y no un dato documentado. En el siglo XX, la planta baja de la casa albergó una ferretería que llevaba el apellido de su dueño: Matusita. Según ha recogido la prensa, hacia 1925 la familia Andrade Fernández tenía arrendado el inmueble.

Fue en ese tiempo, según la tradición oral, cuando los empleados aseguraban que en el segundo piso se oían sonidos extraños que no tenían explicación. Con esos relatos, sumados a las historias anteriores, la casa terminó ganándose fama de embrujada entre vecinos y transeúntes.

La Casa Matusita hoy: demolición y restauración

Con el paso del tiempo, el segundo nivel se fue deteriorando hasta que la Municipalidad de Lima lo declaró en estado peligroso y se procedió a demolerlo. El primer piso, que albergó primero una tienda y después una sucursal bancaria, se conservó y se restauró. En 2022, cuando la prensa volvió a ocuparse de la casa, el edificio lucía pintado de blanco, con puertas y ventanas negras, y ya no funcionaba como local comercial, aunque el letrero del banco seguía a la vista.

Con la demolición del piso donde supuestamente ocurrían los hechos, la leyenda no desapareció, y la casa sigue apareciendo en notas de prensa cada vez que se habla de misterios limeños. Cambió de forma: ya no se trata de sonidos que salen de un piso oscuro, sino de una historia que la gente sigue contando sobre un lugar que casi ya no existe tal como era.

¿Es real la historia de la Casa Matusita?

Para entender la leyenda conviene ubicarla en su contexto. El Tribunal de la Inquisición funcionó en Lima entre 1570 y 1820, con algunas interrupciones, y procesó a personas acusadas de herejía, bigamia, brujería y otros delitos. El miedo al Santo Oficio dejó huella en la memoria popular de la ciudad, y no sorprende que aparezca en historias como esta.

Ahora bien, cuando se buscan pruebas, la historia se complica. El historiador Merlín Chambi ha señalado que todas estas versiones nacen del mito popular y que no hay registros que confirmen la existencia de la mujer persa ni de la familia japonesa. Además hay un problema de fechas: la llegada organizada de inmigrantes japoneses al Perú comenzó en 1899, de modo que una familia japonesa instalada en la Lima de 1873 no encaja con lo que se sabe.

Lo que sí se puede afirmar es que la casa existió, que estuvo en ese cruce de avenidas, que albergó una ferretería con el apellido Matusita y que las autoridades municipales declararon peligrosa parte de la estructura. Todo lo demás pertenece a la tradición oral. Una forma prudente de leer la leyenda es separar tres planos: lo documentado (la casa, la ferretería, el estado peligroso del segundo piso), lo verosímil pero no comprobado (que el edificio tuviera un pasado colonial) y lo legendario (la maldición y las tragedias).

La Inquisición en Lima: qué se sabe de los procesos por brujería

Para entender la leyenda conviene saber qué fue el Tribunal de la Inquisición de Lima. Se estableció el 9 de enero de 1570 y funcionó hasta 1820, con una primera abolición en 1813 y una restitución en 1815. Juzgaba delitos contra la fe y la moral pública: herejía, bigamia, proposiciones heréticas y también algunos casos de hechicería, lo que en la época se llamaba sortilegio. Los autos de fe, las ceremonias públicas en las que se daban a conocer las sentencias, se recuerdan sobre todo por procesos contra judaizantes, como los de 1600 y 1605.

Según las estadísticas que se citan para el período 1621-1700, los procesos por sortilegios fueron pocos, siete casos, frente a 90 procesos por bigamia y 137 por judaizantes. Eso no prueba que la historia de la mujer persa sea falsa, pero sí ayuda a ver que una ejecución por brujería como la que cuenta la leyenda no era lo más habitual entre los casos que atendía el tribunal.

La muralla de Lima y el entorno del Cercado

La casa se ubica, según se indica, cerca de lo que fue la antigua muralla de Lima. Esa muralla se construyó entre 1684 y 1687, durante el gobierno del virrey Melchor de Navarra y Rocafull, duque de la Palata, para proteger a la ciudad de los piratas y corsarios. Tenía unos 11,700 metros de perímetro, con 34 baluartes y diez portadas, y rodeaba el centro colonial y el Cercado. Se demolió a partir de 1871, durante el gobierno de José Balta, para permitir la expansión de una ciudad que crecía. Hoy quedan pocos vestigios, como el Parque de la Muralla, pero su trazado definió buena parte de lo que actualmente se considera el Centro Histórico.

Ese contexto importa porque la Casa Matusita está en una zona cargada de historia: el Centro Histórico de Lima fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En un lugar donde cada esquina tiene siglos, no sorprende que también se acumulen leyendas.

Significado de la leyenda de la Casa Matusita

La Casa Matusita es un buen ejemplo de cómo nace una leyenda urbana. Un edificio antiguo, con un piso cerrado y un nombre que suena distinto, se convierte en terreno fértil para las historias. La gente pone las piezas que faltan: una maldición, una tragedia, un pasado colonial. Cuanto más antiguo y misterioso parece el lugar, más fácil es que la imaginación colectiva lo llene de relatos.

La leyenda también refleja el peso que la Inquisición y la memoria colonial siguen teniendo en Lima, y habla de algo más cotidiano: la fascinación por las casas vacías, donde cualquier ruido parece anunciar algo. Ocurre en otros países con casos como el de las caras de Bélmez, en España, donde una casa común se convirtió en escenario de un misterio famoso. En ambos casos, el relato no depende de que sea cierto, sino de que resulte creíble para quien lo escucha.

Preguntas frecuentes sobre la Casa Matusita

¿Dónde queda la Casa Matusita?

Está en el Cercado de Lima, en el cruce de la avenida Inca Garcilaso de la Vega con la avenida España, cerca de lo que fue la antigua muralla de la ciudad. Es una casona de esquina que hoy conserva el primer piso restaurado.

¿Por qué se llama Casa Matusita?

El nombre viene de una ferretería que funcionó en el primer piso durante el siglo XX y que llevaba el apellido de su dueño, Matusita. No tiene relación con la maldición ni con las historias de fantasmas. Fue en ese negocio donde, según la tradición oral, los empleados empezaron a escuchar ruidos en el segundo piso.

¿Qué se dice que ocurrió en la Casa Matusita?

Se dice que una mujer persa fue ejecutada por la Inquisición y maldijo la casa, y que después hubo asesinatos y suicidios, incluida la muerte de una familia japonesa. Los empleados de la ferretería contaban que oían ruidos en el segundo piso. Ninguna de estas versiones está confirmada por documentos.

¿Es real la historia de la Casa Matusita?

La casa es real, pero las historias de fantasmas y tragedias forman parte de la leyenda urbana. Según el historiador Merlín Chambi, nacen del mito popular y no hay registros que respalden a la mujer persa ni a la familia japonesa. Lo comprobado es el estado peligroso del segundo piso y su demolición.

¿Qué fue la Inquisición de Lima?

Fue el tribunal de la Iglesia que juzgó delitos contra la fe y la moral en el virreinato del Perú. Se estableció en 1570 y funcionó hasta 1820. Procesó casos de herejía, bigamia y hechicería, entre otros, y es la institución con la que la leyenda vincula a la mujer persa.

Conclusión

La leyenda de la Casa Matusita sigue viva porque mezcla un lugar real con historias que nadie puede confirmar del todo. Una casona en una esquina del Cercado, una mujer condenada por la Inquisición y un segundo piso del que se decía que salían ruidos bastaron para convertirla en una de las referencias del misterio limeño. Aun con el piso demolido, la casa sigue en la conversación, que es lo que mantiene vivas a las leyendas urbanas.

Deja un comentario